El gran regalo de la vida, es dar...
Nunca pensé que alguien se puede cansar de hacer el bien. Como una idealista, siempre soñadora, cada vez tenía mas ganas de hacer el bien. Creo en el poder de la bondad traducida en hechos, y creo en el bien como forma de vida. Siempre dije que el bien es bueno aunque me perjudique, y el mal es malo aunque me beneficie. Simple y sencillamente. Pero entonces llegan esos momentos donde uno siembra bien y recoge mal, donde siembra amor y recoge odio. Donde siembra esperanza y recoge desesperanza, donde siembra dar y recoge nada. Momentos donde solo se ve lo peor de nosotros y de los otros, que siempre es más porque nosotros somos uno solo y los otros, en plural, pues siempre son muchos. No hay amigos, ni ayuda, ni fuerza, sino solo soledad y tristeza. Donde parece que todo el bien que hemos hecho, a toda la gente que se lo hemos hecho, pues no significa nada en lo absoluto. Hasta sospechamos en si el principio de la siembra y la cosecha es verdad, porque no vemos el fruto de lo que hemos sembrado. Casualmente (pobre de mi, pienso en casualidad) el versículo que nos insta a no cansarnos de hacer el bien esta apenas dos lugares adelante del verso que nos habla de que todo lo que el hombre sembrare cosechará. Y no, claro que no, no es casualidad. Porque al mismo tiempo que se nos promete que nuestra cosecha dará fruto, y según su especie, también se nos advierte que no siempre será inmediato, o lo que es peor, podemos llegar a cansarnos en la espera, lo que sugiere que será larga. Que vendrán esos tiempos en los cuales todo el bien que estamos sembrando parece ser estéril, y lo que recibimos como respuesta son espinas. Plantamos uvas buenas, y recogimos silvestres. Y llega el momento cuando ya no tenemos ni la fuerza ni el deseo de seguir. "No sirve de nada hacer el bien, pues o hace la diferencia". ¿Sabias que hasta Dios pasó por eso? En el capítulo 5 de Isaías vemos a un Dios cansado de recoger lo que no sembró, y decide dejar de hacer el bien en aquella tierra. Sin embargo, al mismo Dios del capítulo 5 de Isaías es el Dios de Oseas 11, y hablándole al mismo pueblo, lo que nos muestra que no dejó de hacer el bien solo porque no respondían al mismo. No se cansó, en el sentido de abandonar. ¿Moraleja? Cuando te canses de hacer el bien, has como Dios. Mira dentro de tu corazón y descubre la bondad que allí esta, que no puede ser negada por el mal de los otros. Ve al granero de tu historia y revive cada evento de servicio que ya tuvo su cosecha. Deja que las fotos de la vida formen el álbum de la bondad, y te muestren que, a la larga, siempre se cosecha del bien que se siembra. Yo lo hice hoy. Busqué en el Facebook una entrevista de un evento de PA. Vi las caras, las sonrisas, las lágrimas, y la satisfacción del deber cumplido. Vi el fruto del bien sembrado, en miles de corazones bendecidos y transformados. Y pues, lo supe. Supe que no nos podemos cansar. Que vale la pena pelear por el bien, porque aunque silencioso, es más poderoso que el mal. El mal hace ruido, pero no tiene el poder del bien. Por cada bomba que destruye hay miles de caricias que construyen la vida, solo que no hacen ruido ni son noticia. Asi que , no nos cansemos de hacer el bien, que sin duda alguna, vamos a ver su fruto. Gracias por tu tiempo al leer esto. Si te sirve de algo, pues compartirlo, que es la única causa por la cual tenemos; compartir!!!

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